Galeria del proyecto.

abril-2025

Apto Albor

Bogotá D.c - colombia

Área: 36m²

Revit + 3DS Max + Vray + Photoshop + Illustrator

Rol:

Independiente

Diseño interior, Diseño Arquitectónico, visualización arquitectónica y prespuesto de obra

HABITAR DESDE LA CALIDEZ DEL INICIO

Albor construye calma desde la materia: arenas y cales claras, madera tibia y terracotas suaves. La luz (3000–3500 K) atenúa contornos y favorece proximidad; las superficies se leen táctiles, sin brillo excesivo. El gesto estructural —marco habitable, cielo albor o espina de madera— organiza el plano y guía la mirada sin estridencias. No hay conduits expuestos ni recargos decorativos: la atmósfera se sostiene en proporción, textura y continuidad. Albor está pensado para quien busca calidez y orden sin perder precisión constructiva.

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Tarea

El objetivo principal fue desarrollar un concepto de interiorismo que resolviera las necesidades de un apartamento de 40m2: zona de descanso, área de trabajo y living-comedor en un solo espacio. Se requirió integrar mobiliario multifuncional y sistemas de almacenamiento eficientes.

Desafío​

El principal reto fue la limitación de metros cuadrados y un solo foco de iluminación natural. Se requirió replantear la distribución tradicional para incorporar un área de home office, cocina integrada y sala de estar sin saturar el espacio.de cabecera

Solución

Se optó por un diseño que permitiera ampliar y cerrar espacios, para esto se usaron paneles divisorios con materiales sutiles, un mobiliario suspendido, los tonos claros reforzaron la sensación de amplitud visualmente y los pisos continuos que unifican las áreas. La iluminación directa con luces empotradas en techo e iluminación indirecta con lamparas de pared.​

Planimetria del proyecto

Axonometrias

Albor construye calma desde la materia. Arenas, cales claras y maderas tibias definen su temperatura visual; los tonos neutros y la luz cálida (3000–3500 K) envuelven los contornos y favorecen proximidad. No busca brillar, busca permanecer. Cada superficie se lee táctil: los muros no reflejan, absorben. El gesto estructural —sea un marco, una espina de madera o un cielo continuo— organiza el plano y guía la mirada sin imponerla. Ese gesto basta: un trazo claro que da orden al resto. No hay conduits expuestos ni descargas decorativas. La atmósfera se sostiene en proporción, textura y continuidad. Albor se distancia del artificio; su belleza está en la exactitud. La sombra se usa como herramienta, no como efecto: separa planos, marca límites suaves y otorga profundidad sin dramatismo.

Los materiales nacen de lo natural. El estuco mineral se trabaja con pigmentos cálidos que respiran; las maderas claras estabilizan la luz; los textiles aportan densidad sin peso. Todo converge en una sensación de refugio silencioso, donde el cuerpo reconoce temperatura y el espacio invita a quedarse. Albor no pretende impresionar: pretende acompañar. Cada junta está pensada para no interrumpir, cada corte se resuelve con sobriedad. Es un lenguaje que privilegia la quietud y la precisión constructiva. En tiempos de exceso visual, Albor propone un regreso al tacto, a la medida justa y a la calidez como forma de orden.